Tradicional decepción europea

Sexta eliminación consecutiva del Real Madrid en los octavos de final de la Champions League. La historia comienza a recordar a la maldición de España con los cuartos de final, y si en el caso de la selección la bestia negra es (o era) Italia, en el del equipo blanco es el Olympique de Lyon. Como siempre, una derrota de estas características está precedida por una serie de factores que se repiten año tras año: mediocridad en el partido de ida, apelación a la épica y venta de humo -inadmisible Sergio Ramos pregonando un victoria fácil. Este año los jugadores contaban con la presión añadida de que la final se disputa en el Santiago Bernabeu, hecho que debería ser un aliciente en lugar de un elemento de presión-. El resultado es el conocido batacazo.

Buscar culpables contra los que descargar la frustración pasará a ser la tónica de los próximos días, y Pellegrini aparece como objetivo número uno de las críticas. Tiene parte de culpa el chileno, no lo pongo en duda, pero ni por asomo es tan culpable como algunos le quieren tildar. Al fin y al cabo un partido lo deciden detalles y no se debe juzgar por hechos puntuales. Es momento de analizar errores y corregirlos, no de tomar decisiones importantes.

De hecho, el Real Madrid tuvo bajo control el encuentro durante los primeros cuarenta y cinco minutos. El Lyon esperaba agazapado una oportunidad que no le llegó, y el conjunto merengue se adelantó por mediación de Cristiano Ronaldo y rozó el segundo con un tiro de Higuaín que pegó en el palo. Por centímetros no consiguió el argentino el 2-0, pero eso es suficiente para cargar contra el “Pipita’, etiquetándole como un jugador secundario por este partido, olvidando cuántos encuentros ha podido solucionar anteriormente.
El Real Madrid jugaba en el campo del Lyon, pero o bien se atascaba por el medio o bien los centros desde las bandas de los laterales eran mediocres. Es comprensible lo de Arbeloa, puesto que jugaba a banda cambiada, pero no tanto lo de Sergio Ramos.

En la segunda parte el panorama cambió radicalmente. Puel realizó dos sustituciones, quizás algo extrañas -las veces en que Toulalan había jugado de central había sido un desastre- pero que funcionaron, y los franceses comenzaron a comerse al Real Madrid, que no encontraba el hilo de juego. Guti desapareció, Kaka’ demostró no estar al nivel exigido -aunque no creo que hiciera un partido nefasto- y Granero continuo su recital de pases al contrario, que había comenzado en la primera mitad de manera más disimulada.
Finalmente ocurrió lo que se preveía: el Lyon empató gracias a un gol de Pjanic, que realizó un partido muy completo, al igual que unos excepcionales Delgado y Lisandro López como puntales ofensivos.

El Real Madrid se quedó sin respuesta y Pellegrini tampoco acertó con los cambios, ni antes ni después del gol de los franceses. Dio entrada a Raúl y a Diarrá, como dando palos de ciego en busca de una solución que no llegaría. Al Gran Capitán se le acaba el tiempo y a Florentino Pérez la paciencia con un proyecto que necesita tiempo.

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2 Responses to Tradicional decepción europea

  1. La Pizarra dice:

    La primera fase es el primer tiempo y fue dominado por el equipo merengue porque fue arrollador. Los franceses estaban muertos, no tenían respuesta. Los locales llegaban una y otra vez a la frontal, faltaba el último pase, pero se tenía la posesión de balón; la segunda fase es el segundo tiempo y los franceses acusaron positivamente los cambios al tener mayor criterio y mayor control de los tempos del encuentro.

    Los pupilos de Claude Puel fueron víctimas en el primer tiempo. El fútbol es fortaleza mental, capacidad de respuesta y ante la adversidad, mostraron jerarquía aunada con la personalidad. El equipo blanco perdió la pelota, fue víctima de su virtud. Prefieren retrasar líneas, alimentar la fe del adversario para matarle a la contra. Ante la falta de fuerzas, los blancos defendían con ocho para dejar a tres jugadores para la contra.

    En el ida y vuelta, los blancos siempre ganan, son letales en el juego de contra. El Olympique de Lyon crecía, incluso caía en la trampa. Sobre Kaká, quitarlo era darle la excusa perfecta al enemigo. No puedes sustituir al brasileño si las variantes no existen, quedan diez minutos, la prórroga ya no es posible y necesitas dos goles. El Bernabéu se calló, la presión llegó a la piernas de los futbolistas y el partido se murió.

    En el otro lado, Claude Puel fue determinante en los cambios. Arriesgó metiendo a Toulalan de central. El joven Gonalons aporta mucha fortaleza a la zona ancha y Källström dominó el campo. Su zurda hizo estragos, movió al equipo de un lado a otro, activó a César Delgado sin perder a Govou. Todo ello complementado desde la segunda línea con las continuas llegadas de Pjanic, finalizando una en gol.

    Saludos desde La Pizarra

  2. a mi, que no soy de ninguno de los grandes, me fastidia que eliminen a los españoles de estas competiciones, pero en el caso de ayer el regusto fue de satisfacción. Si hay algo que odio en los clubes es la falta de humildad, y de eso el madrid sabe bastante. Entiendo que sea difícil de contener con los presupuestos que tienen, pero lo de ayer les estuvo al pelo, tras las declaraciones de ramos y alguno más. una cosa es automotivarse, y otra dar las cosas por echas. mientras no cambien eso y se dejen de “chorreos” y milongas, yo creo que la decima se les resistira siempre, y la copa, y la liga.

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