El faro que guía al Barcelona

El Barcelona se impuso ayer al Mallorca en un partido muy complicado en el Ono Estadi gracias a un solitario gol de Ibrahimovic. Con este tanto, ya son nueve los encuentros en los que el ariete sueco ha abierto el marcador, y en varios ese primer gol ha sido el decisivo en el resultado final. Pese al dato, la campaña del espigado delantero no está siendo tan buena como se esperaba.

Tras su llegada este verano prodecente del Inter de Milán, que además de una suma de dinero se llevó a cambio a Samuel Eto’o, fueron muchas las voces que cuestionaron la idoneidad de este fichaje. Ibrahimovic es un jugador de características completamente diferentes a las de su predecesor camerunés en la delantera azulgrana, y las comparaciones a lo largo de la temporada han sido constantes.
La simbiosis entre el estilo de juego del Barcelona y de Samuel Eto’o era evidente. La verticalidad, la movilidad y una constante presión sobre los defensas rivales se adaptaban a la perfección a la manera de jugar del polémico jugador africano. Ibrahimovic es diferente, no aporta eso y posiblemente no lo aportará nunca, por lo que no brilla tanto como pudiera hacerlo en otro club. Le sucede algo similar, salvando las distancias cualitativas, a Nikola Zigic, el delantero serbio del Valencia.

Este año Leo Messi está llevando todo el peso del equipo. Todo se ha escrito ya sobre el fenómeno argentino, capaz de decantar un encuentro de su lado en dos acciones desequilibrantes. El resto a su lado son simples mortales.
Ibrahimovic es más bien un faro. Su envergadura es un recurso más a la hora de sacar al balón jugado desde la línea defensiva, y propicia balones largos que se contradicen con la filosofía de toque del equipo de Pep Guardiola.
Además, es un jugador intermitente. Apagado, se convierte en un poste, incluso un estorbo para sus propios compañeros. Cuando se enciende su luz, ilumina al equipo y lo guía hacia la victoria. Su formidable técnica le permite realizar acciones que parecen imposibles. Es capaz tanto de dar inverosímiles pases de gol como de marcarlos , y sabe fabricarse él sólo ocasiones, cosa que Eto’o difícilmente lograba.

Y como buen ariete, tiene instinto dentro del área. No es casualidad que ayer el rechace de Aouate acabara en sus pies. Eso es saber estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Lo mismo le pasaba al capitán del eterno rival, parecía que nunca hacía nada pero…

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