Una simple cuestión de estilos

España no termina de convencer a sus aficionados. La corta victoria por 2-0 ante la débil Honduras y sobre todo, la derrota en el  partido de debut en el Mundial frente a Suiza, han abierto un debate en torno al juego de la selección que parecía imposible hace tan solo un par de semanas. Del Bosque, cuya trayectoria en “La Roja” era incuestionable hasta hace poco, ha visto como sus planteamientos han sido puestos en entredicho. No es fácil ser entrenador y menos aún ser seleccionador nacional.

De hecho, aunque la selección española que ganó la Eurocopa con Luis Aragonés tenía un estilo muy definido, al sabio de Hortaleza le costó dar con la tecla correcta. En el Mundial de Alemania fue eliminada jugando con un claro 4-3-3, y la fase de clasificación para el campeonato europeo tampoco fue brillante. No fue hasta la fase final en Austria y Suiza cuando el mundo quedó maravillado con ese juego espectacular.

El nuevo entrenador, Vicente del Bosque, decidió dar continuidad a tan satisfactorio proyecto, pero lógicamente, poco a poco ha ido retocando lo que ha creido conveniente.  España ha pasado de jugar con un sólo mediocentro de contención a jugar habitualmente con dos, y la importancia de los extremos puros ha ido creciendo progresivamente con el paso de los partidos. Quizás no sea el momento adecuado para valorar lo acertado o erróneo de sus decisiones, al fin y al cabo, finalmente son los resultados los que condicionan las valoraciones, independientemente de la estética.

Sin embargo, aunque es comprensible, es una lástima que no podamos ver de nuevo el estilo de juego que España practicó durante la Eurocopa. Los propios jugadores parecen menos cómodos con este nuevo sistema, que resta un hombre ofensivo para fortalecer el centro del campo. España sigue siendo dueña del balón y creando muchas oportunidades, pero no tiene la fluidez ni la verticalidad necesarias que hizo del conjunto una apisonadora. Ante equipos que se acumulan muchos hombres en tareas defensivas, se echa de menos a jugadores determinantes en el juego entre líneas como Cesc. Xavi es un organizador de lujo, pero el juego de espaldas a la portería contraria no es su fuerte.

La inclusión de Navas en el once titular puede ayudar a abrir el campo, pero el de Los Palacios no es un futbolista que destaque en el juego combinativo, sino que es un jugador de desborde y centro -más allá del  flojo partido realizado frente a Honduras- y España sólo posee un especialista en remates de cabeza, Llorente, que tiene escasas posibilidades de ser titular.

De todos modos, España tiene un grupo de jugadores determinantes que quizás conformen la mejor selección española de la historia. El éxito de un estilo radica en los resultado, así que, el acierto en la toma de decisiones de Vicente del Bosque debe ser valorado en profundidad cuando la Copa del Mundo finalice. Opinar ahora no es más que un entretenimiento para contentar al entrenador que llevamos dentro.

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One Response to Una simple cuestión de estilos

  1. Se ha demostrado que España tiene que jugar sin extremos. Jesús Navas hubiese venido bien a partir del minuto setenta para masacrar al contraataque o para romper en vertical después de marear a Honduras a base de tocar y tocar. Entrando de inicio cero: perdemos identidad, no gana por velocidad a los rivales porque están parejos físicamente y encima no estuvo acertado en los centros.

    Un saludo desde Panorama Fútbol

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